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Érase una vez… relato (semi-ficción)

IMG_20140516_002106Imaginaos que un día, de repente, os llama la policía al móvil. ¿Qué cara pondríais?

Imaginaos que os dicen que alguien ha vendido unas medallas donde hay una inscripción específica y que todo indica que son tuyas.

Imaginaos que les decís que esas cadenas han estado siempre a resguardo, que hace años y años que no las ves, que es imposible. Para tus adentros te dices: «personas llamadas como yo y nacidas ese día concreto tiene que haber unas cuantas»

Ahora imaginaos que pensáis que es toda una broma, que todo es una forma de unos ladrones para descubrir si tienes algo de valor en casa o para saber si ahora mismo estás y que ni cortos ni perezosos se lo decís al supuesto agente, no te fías y punto, con su consecuente balbuceo por la incredulidad.

Ahora pensar que colgáis el teléfono y que se os empiezan a pasar cosas por la cabeza: igual me han robado, igual me robaron hace años y nunca lo he descubierto, igual las tuve y se perdieron en la mudanza, igual en alguna reforma alguien las choriceó sin compasión, igual, igual, igual….

Vuelves a llamar, descubres que no es un engaño, sino que son polis de verdad y que tienen que estar alucinando contigo y tus historias. Decides acercarte a la policía porque no vas a dormir agusto en días… Eres así, puedes crear películas imaginarias, un complot, una conspiración de terroristas bielorrusos que quieren conseguir la medallita de la virgen que te regalaron el día que naciste… (he visto muchas veces regreso al futuro y sí ya me imaginaba cogiendo la máquina del tiempo para volver a la fecha donde esas cadenas desaparecieron de mi vida)

Imagina que llamas a tu madre y te dice que hace 19 años perdió esas cadenas, pero nunca te lo dijo, por el valor sentimental que conllevaba. Como tampoco las usabais nunca, nunca las echasteis de menos.

Imagina su cara al verlas en una foto en blanco y negro en la policía, recuperadas de un «compro oro», casi 20 años después.

Imagina la cara de tu madre cuando le dice el policía:

– ¿quiere confesar ahora?. Se pilla antes a un mentiroso que a un cojo.

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La operación – 2 meses después

IMAG1626 Todo empezó hace dos meses, el 12 de Diciembre a la mañana. Era una fría mañana de invierno (que va no hacía frío, hacía un día de esos para irte a pasear y que te de el solazo en la cara). Me dejaron esperando en una sala grande con cortinas y gente quejándose todo el rato (más conocido por box). Como veis en la foto, todo daba bastante miedito (filtro del Pixrlexpress que puse para que diese canguelo) más sabiendo que había 30 personas a las que iban a rajar (más políticamente correcto intervenir, ¿no?).
Lo primero que me dijeron es que mi operación al ser la más simple iría al final de la mañana, mi cara de terror fue máxima (tened en cuenta que iba sin desayunar) y lo primero que pensé, coñe pues me visto, me bajo al bar y ya si eso luego vuelvo (esto va en serio, lo pensé, pero sin intención de volver claro)
Como yo soy muy miedica, en ese ratazo (al final esperé como dos horas máximo) escribí como doscientos whatsapp a la gente para despedirme (más que despedirme fue para cotillear alguna cosilla, mandar al instagram el último plato que cené y tal y cual). Me pasé esas dos horas de angustia plena (la cama era comodísima, iba en pijama, tenía el móvil y el diario, que mal oyes).

IMG_20131212_145747Cuando vino el celador me preguntó: «Ya vas concienciada con los que te van a hacer? no habrás mirado en internet, verdad?» Mi respuesta muy rápida fue: «no, no, claro que no» (os puedo decir que las imágenes marean de verdad y que me sé la evolución de todos los/las personas que escribieron en un par de foros sobre ello) yo soy muy obediente. Pasé una hora horrible (vi a una chica monísima con una sonrisa y una jeringuilla y volví a despertar en mi cama con Mikel al lado agarrándome la mano). Nunca había pasado una intervención tan dura (desperté y estaba feliz de la vida, confundida pero extrañamente contenta).
Cuando me trajeron la «comida» por llamarlo de alguna forma (mirad, yo en este centro ni un problema, de hecho tenía tanta hambre que me comí absolutamente todo, hasta hice una foto para instagram y facebook porque estoy colgada!) Ahí os dejo a la izquierda el yogur de plátano post-operación para dar fé y lo que escribí todavía en estado de voladez:

«Está claro que todo es cuestión de actitudes, nada más despertarme de la sedación he pedido un bocata de jamón serrano (dicen que en este momento siempre dices la verdad y la verdad es que tengo buen gusto por lo visto) pero apesar de eso mi comida ha sido un zumo, una sopa, un puré y un yogur… Yo muy obediente me lo he comido esperando que luego en casa haya algo rico! La chica del box de al lado aparte de estar venga a quejarse de que no puede fumar, ha dicho que la comida que le habían traído parecía vómito de troll. No ha comido nada y dice que quiere comer un pincho del bar!!! Tenemos la misma edad aparentemente, ella una herida interna, yo un agujero extra nuevo que ninguno tenéis. Para los que no se habían enterado hoy me operaban de nuevo, y ya ha pasado el primer mal trago! Ahora la recuperación!!!»

IMG_20131226_144340Una vez se me pasó el colocón, me fui a casa dolorida. Lo que ha venido después han sido dos meses de curas diarias, de dolor bastante intenso y de nolotiles de dos en dos. Aún así tengo que estar contenta, porque quitando los tres días después de la operación y de algún otro momento concreto, ha sido todo pasado con bastante dignidad… Eso sí he llorado mucho, he gritado muchísimo y gracias a dios no he podido patalear. La foto que veis a la izquierda es un regalito de mi madre (enfermera de pediatría) que se ha encargado de mi recuperación. De consolarme por perderme catas, cenas y demás ha estado de encargado Mik. Una «ola» para él por aguantarme dos meses en modo quejica!!
Aún me queda un poquillo para recibir el «alta», poder volver a conducir (lo echo mucho mucho de menos) y de poder empezar a hacer algo de deporte (ir a la sauna y al spa), pero como dice la canción:

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